martes, 2 de enero de 2018

Idóneos

Dudé. Confieso que he dudado. Porque mi reflexión podía lastimar y no es mi intención. En todo caso debatir, polemizar, poner sobre la mesa de las ideas un tema que me preocupa desde hace rato. Y me acordé de Piero cantando aquello que, según él, pedía la Negra Sosa: "Hay que sacarlo todo afuera". Entonces, me tiro a la pileta sin protector y sin salvavidas en la panza.
La idoneidad es la justificación, la excusa o, en el más inocente de los casos, la explicación.
En la época más negra del siglo pasado, en el país y en el resto del mundo, se los llamó colaboracionistas. Suena duro, durísimo, lo sé.
Son personas que cumplen algún rol por decisión política del Ejecutivo pese a que tienen una historia personal que se da de patadas con el sesgo ideológico del gobierno. Sin embargo, ahí están, en áreas sensibles para la sociedad, cultura, salud, educación, medios de comunicación, justicia.
Ellos mismos, sus parejas, parientes y amigos se esfuerzan en explicar el lugar que ocupan con el sonsonete de su idoneidad para la gestión. Y es probable que sea verdad, pero ¿alcanza?
¿Acaso no fue idóneo Adolf Eichmann para la llamada Solución Final?
¿Quién puede negar la idónea tarea de Leni Riefenstahl como documentalista preferida de Adolf Hitler?
¿No es un ejemplo casi perfecto de idoneidad Domingo Cavallo? ¿José Alfredo Martínez de Hoz no fue un idóneo ejemplar en destruir el aparato industrial y productivo durante el genocidio del 76 al 83?
Que alguien me discuta la idoneidad de Jaime Durán Barba. O de Ramón Camps y Miguel Etchecolatz, el veraneante, el ciudadano ilustre de Mar del Plata por obra y desgracia del aparato judicial federal argentino.
¿Fue menos idónea la maniobra entre Bernardino Rivadavia y la Baring Brothers?
Entonces, la idoneidad y la incompetencia son sólo un dato y no el principal si de de ideología se trata. Este gobierno que supimos conseguir tiene ejemplos. Sergio Bergman, Gabriela Michetti y Laura Alonso, para no abundar, son incompetentes de historieta.
Claro que excluyo de estas críticas a quienes llegaron a una cátedra, un micrófono o un puesto de enfermero luego de haber superado el concurso de antecedentes correspondiente. Sólo me pregunto qué pensará el que o la que conduce un ministerio, el área respectiva de otro, la conducción de un instituto estatal a raíz de haber sido tocado por la varita mágica del dedo político.
Ojo, no digo que sean nazis, genocidas o entreguistas a la violeta, pero son colaboracionistas de un regimen que mata por la espalda o por hambre o por incompetencia, precisamente, como parece ser el caso de los submarinistas.
Desde la dirección de un área cultural o un ministerio de salud se puede ser cómplice del asesinato de Santiago Maldonado o del secuestro de Milagro Sala. Aunque uno haya sucedido en Chubut y el otro en Jujuy y la gestión cómplice ocurra en Mendoza.

lunes, 23 de octubre de 2017

Elecciones con banana

Ganaron.
Ganaron los asesinos de Santiago Maldonado. Ganó Patricia Bullrich. Los Bullrich. Ganó Pablo Noceti y Barberis también. Ganó Domingo Cavallo. Paul Singer también ganó. Viene ganando hace rato. Ganó Pichetto con Bossio y Abal Medina. Ganó Mirtha Legrand con Jorge Lanata. Ganaron los Leuco con Susana Giménez y Baby Echecopar. Ganó Cecilia Pando y el psiquiatra de Carrió. ¡Ganó Carrió y cómo! Ganaron Benetton y Lewis en el Lago bien Escondido. Ganó Shell y la concha de la madre de Aranguren. Ganó la Gendarmería y sus muchachos. Ganó el oro en Londres y las Malvinas pueden esperar. Ganaron los laboratorios y Farmacity. Ganó monseñor Aguer. Ganó el FMI y la vecina que putea a la jubilación de las amas de casa (y no invento nada). Ganó Coto, su arsenal de armas y de precios. Ganó La Anónima y sus nepotes. Ganaron los Caputo y Calcaterra. Ganó Tinelli con sus ratings enroscados en los caños, los culos y las tetas. Ganaron los bolsos de López y sus socios de la Cámara Argentina de la Construcción. Ganaron los papeles de Panamá. Ganó Carlitos Tévez, el desclasado jugador del pueblo. Ganó Niembro abrazado con Luis Barrionuevo. Ganó Hugo Moyano y sus camiones. Ganó el triunvirato empresarial cegetista. Ganaron Bonadio, Ercolini y Marijuán. Ganó Otranto. Ganó Urtubey aunque haya perdido. Ganaron los genocidas presos. Ganó la deuda eterna. Ganaron los Bancos y la banca. Ganó la Barrick. Ganó Magnetto y el espíritu majuliano del periodismo. Ganó el peornismo mendocino. Ganó el Ítem Aula. Ganó la yuta y ganó el paco. Ganó Nisman, sus gusanos admirados por Alonso. Ganó La patria es el Odio. Ganó la Sube es mía, mía, mía. Ganó Arroyo Salgado junto con Stiuso. Ganó la censura. Ganaron Gabriela Figueroa, sus genuflexos periodistas y el director de Nacional Córdoba. Ganaron los socialistas de Macri y los Libres del Sur de Cornejo. Ganó Gareca disfrazado de guerrillero y Frías con su kiosco progre. Ganó Christian Sanz y Ernesto Sanz. Ganó el excomunero Conte y su bunker en MDZ. Ganaron los Terranova el raly comunicacional. Ganaron los que rajaron a Navarro. Ganaron también el Chino Navarro y Emilio Pérsico. Ganó Stolbizer, como siempre. Ganaron las sojeras y los sojetes. Ganó la Sociedad Rural Argentina. Ganó Uber y ganó Radio 3.
"El electorado está compuesto por simios con sueños racionales que se movilizan emocionalmente", escribió Jaime Durán Barba. Pasame una banana.

domingo, 24 de septiembre de 2017

Razones para

Ante la lluvia de inquietudes, consultas y caras de preocupación sentí, siento, la necesidad de salir al ruedo y responder. Bah, tampoco es una lluvia de esas torrenciales y persistentes. En realidad, se trata de un grupúsculo de amigos y conocidos que me llamaron por teléfono o me escribieron un mail o me hicieron un chat chat en la colita.
Dudé si sí o si no. Por suerte pude preguntarle a Eva Cuaré, pitonisa guaraní con domicilio profesional habilitado a la vuelta de mi casa. Me dijo: "Evacúe, m'hijo, evacúe. Siempre es más sano evacuar". Entonces, ahí voy.
Se va a desarrollar la nueva edición de la Feria del Libro local entre el 29 de setiembre y el 15 de octubre próximos. Algunos de mis consultantes me buscaron en el Programa Oficial y como no figuro ni entre los encargados de la limpieza de los sanitarios se preocuparon.
Mendoza recibirá, entre otros, a Liliana Bodoc, Rep, Rodolfo Braceli, Luis Vilchez, de San Luis, Esther Soto, Liliana Vitale, Verónica Condomí, Juan Sasturain, Fernanda García Lao, Guillermo Saccomanno, Reynaldo Sietecase y los créditos autóctonos Luis Villalba, Pablo Gullo, José Luis Menéndez, Julio Semmoloni y siguen las firmas.
A todos los conozco y con algunos hemos construido una sólida complicidad vital. Pero no desde los libros. Explico.
Es que durante años nos hemos presentado, siempre en equipo, a distintas versiones del "Certamen Internacional para elegir al Mejor Catador Profesional de Garrapiñadas". Y siempre, de manera inexorable, hemos perdido con todo éxito a manos del mismo personaje: Pánfilo Ircam. Hasta que el Jurado Supremo decretó, sin necesidad ni urgencia, que Pánfilo ya adquirió la supremacía in aeternum. De ahí, de esas experiencias frustrantes los conozco. Las otras versiones son erradas o maliciosas. Que sean ellas y ellos escritores es acaso una de esas coincidencias con que se sazona la vida. Nada más.
Supongo que eso nos unió más. Ya se sabe, la derrota suele acercar a los corazones heridos, pero buenos. De ahí el error de mis consultantes. Yo no tengo nada que ver con la literatura, los libros y el mundo de las, llamadas, ideas. Vincularme a mí con los intelectuales y poetas es una idea, precisamente, equivocada.
Mis casi cuarenta años de trayectoria periodística se han enfocado, como ustedes saben, a profundizar en un tema crucial para nuestra vida: "La historia y evolución de la práctica del canotaje en el Canal Cacique Guaymallén". Con subtemas que se me fueron presentando a lo largo y lo ancho de este derrotero. Qué sé yo. La fauna y la flora del cauce, los distintos tipos de cemento que se han ido utilizando en cada remiendo de sus paredes, la estadística de suicidios y accidentes de tránsito que terminaron entre sus aguas marrones. Cosas así, trascendentales, tristes e identitarias.
Como les dije, no tengo nada que ver con los libros. Para mí son sólo objetos contundentes. Y los uso como tales Ya me pasó. Les cuento. Un sábado a la mañana, a eso de las once, estábamos en el café de siempre. En la mesa vecina se sentaron tres ladies de permanente, anillos brillantes y ruleros internos. Tres personajes de la fauna media clasemediera. No pasó ni un minuto para que comenzáramos a escuchar: "Se robó todo", "Negros, vagos y mapuches","Mandó a matar al fiscal" y otros piropos así. Yo tenía en mis manos el libro del Roly Giménez sobre la historia del rock mendocino. Y le di la utilidad colateral que tiene. En un gesto que simuló ser un accidente se lo arrojé a una de las damas que recibió el ladrillazo a la altura del pómulo izquierdo. No tuvo consecuencias mayores, pero creo que entendieron el mensaje. Pagaron lo no consumido y partieron con rumbo desconocido. Raúl, el mozo amigo, me guiñó el ojo y la tertulia retomó su cauce. Desde hace unos días el decreto del Coso provincial amenaza con encanar a quien ostente elementos contundentes en la vía pública. Tendré mucho cuidado y veré qué hago con la nueva novela de Auster o los "Cuentos reunidos", de Sasturain o "2666", de Bolaño. No son fáciles de esconder en el sobaco.
Sí, ya sé, me fui al caraxus. Por último, quiero decir que los organizadores del show de las letras tienen razones valederas para explicar y justificar que no esté entre las personas y personajes que participarán. De ninguna manera debe entenderse como un caso más de censura.
La Feria será un éxito. Vayan, disfruten y después me cuentan.
Yo seguiré preguntando por Santiago Maldonado, mientras tanto.

martes, 8 de agosto de 2017

Mal

Malhechores, malparidos, malqueridos,
los malditos, los maleducados,
lo maltrataron, lo malhirieron o
lo malmataron, lo malchuparon.
Los malpensados, los malamados,
los maldormidos, la malbebida, el malhablado,
los malsoñados, los malparados,
los malsentados, los malsentidos,
los malpegadores, los malreprimidos represores,
los malcensuradores, los malvivientes de malaespina,
los malpagadores de la malasangre.
A ellos les maldonamos el poder por un maltrago y
los malandrines lo malusan, tan mal.

miércoles, 19 de julio de 2017

Un elogio

No tiene firma, pero no parece anónimo. Es digital, pero parece medieval. Está lleno de condicionales, pero ya se les ha hecho costumbre. Se les habría hecho costumbre.
Dicen, escriben, que el aludido tiene un "problemita" y que sus compañeros y seguidores estarían, otra vez el condicional, infaltable, preocupados. Basta de suspenso.
El afectado es Juan Jofré. Juani es el primer precandidato a diputado nacional mendocino en la lista de Unidad Ciudadana, el Frente que encabeza Cristina en el orden nacional. Y sí, Juani tiene, o tendría, un problema. De todos los competidores que ocupan un lugar similar en las otras listas él es al único que se lo han detectado.
Dice el pasquín digital MDZ que Juani se emociona mucho cada vez que alguien, una mujer sin empleo o un trabajador que muestra sus manos temblorosas con la factura del gas que flamea dolor e impotencia o un pibe que le cuenta que los milicos lo manosean por portación de cara o un jubilado que derrama penurias, entonces el Juani los abraza y llora y sufre con cada uno y les da calor humano y los y las alienta a no bajar los sueños, a seguir caminando por mejores tiempos, por mejores vientos.
Y el problemita para estos alacranes del periodismo es que el Juani no es un político como los de ellos. No se pone a mayor nivel ni a más altura que el prójimo. El Juani y sus compañeras y compañeros no llevan un banquito, no se suben a una tarima para escuchar al Otro y, desde allí, cantarles la precisa.
Entonces, doble elogio. Porque el Juani es distinto a ellos, savia nueva que surge del país profundo, con sensibilidad compañera y, creo que esto se les escapó o el inconsciente les hizo una zancadilla, dicen, reconocen, que es el "candidato de Cristina en Mendoza" y despejan así trampas de marketing de quienes pretenden confundir una foto con las convicciones que trasmiten un abrazo y la emoción sin maquillaje.

sábado, 8 de julio de 2017

Cuando

Cuando encender la luz, abrir una canilla y prender una estufa vuelvan a ser gestos cotidianos y no un viaje hacia el territorio de la incertidumbre.
Cuando la bicicleta sea otra vez un medio de desplazamiento físico y no un sillón para burócratas o el modo de reproducir billetes.
Cuando una carrera científica no termine más en un tacho de basura o en un mullido laboratorio anglosajón.
Cuando una jubilada salga de la farmacia con su medicamento y no con una arruga más en la frente.
Cuando una mujer pobre pueda abortar de manera legal, segura y gratuita en un hospital público y no en la carnicería del barrio, escondida y entre ratas, moscas y avergonzada.
Cuando un decreto vuelva a ser una invitación al festejo y no un misil a la línea de flotación de los humildes.
Cuando ingresar a la escuela pública sea un ascenso y no una caída.
Cuando el trabajo sea un organizador de la vida familiar y no una utopía perdida.
Cuando el ombligo recupere su condición de cicatriz del origen en lugar de jugar a ser cúspide de la montaña de los valores.
Cuando la política sea un cursus honorum y no un gerenciamiento corporativo.
Cuando no sea un milagro la libertad de ella.
Cuando Alí Babá y los 40 ladrones dejen la Casa de Gobierno y regresen al libro que los hizo célebres hace mil y una noches.
Cuando Bullrich sea sólo un patio, lo tomemos y hagamos un parque ecológico con peces rojos y globos aerostáticos multicolores, menos uno.
Cuando digamos Paco y nos venga a la memoria Ibáñez y sus cantos o Porrúa y sus ediciones y deje de ser el mutilador de cerebros de nuestros pibes pobres.
Cuando un banco sea un mueble para apoyar el culo en una plaza mientras nos besamos y no la casa madre de las estafas.
Entonces, cuando nuestros muertos nos manden que cantemos, como dice Mario, cuando empecemos a reconstruir el nido celeste y blanco de este territorio mestizo, cuando ya no quede más tiempo para lamentos y llegue la luz del trabajo consciente y fecundo, nos tomaremos de las manos y antes del primer ladrillo recordaremos los versos mareados de Cadícamo: "Y, sin embargo, ¡ay!, mirá lo que quedó".

martes, 18 de abril de 2017

Residuos

"La cultura de Mendoza tiene presencia de kirchnerismo residual". En un reciente reportaje en MDZ, diario digital mendocino del Grupo Terranova, barrabrava mediático del macrismo nacional y el norradicalismo local, esas fueron algunas de las declaraciones del Señor Secretario de Cultura provincial, Diego Gareca.
La fotografía que ilustra la nota muestra el dedo índice de la mano izquierda del Señor Secretario entrando o saliendo (la imagen fija, por definición, no nos permite describir el descenso o el ascenso de su miembro superior) del orifico del mismo lado de la nariz del funcionario. Qué buscaba el Señor Secretario en sus profundidades nasales es una incógnita muy difícil de despejar. Y que, tal vez, sea mejor no descubrir.
El mataburros de nuestro idioma dice que el residuo es una "materia inservible que resulta de la descomposición o destrucción de una cosa". Podría asegurar que el Señor Secretario no consultó al diccionario antes de prestarse a la inquietud periodística. Porque el adn ideológico le sale por los poros sin necesidad de elucubraciones especiales, ni lingüísticas ni filosóficas.
¿Habrá preparado el tacho de la basura el Señor Secretario? ¿Sabrá a qué hora pasa el camión recolector de residuos por la puerta de su Secretaría el Señor Secretario?
Desde hace no mucho tiempo la tecnología ha logrado desarrollar procedimientos que permiten reciclar distintos tipos de residuos. Quizás el Señor Secretario sepa de alguno que sirva para reciclar eso que él llama kirchnerismo residual. Y tal vez pretenda reciclarnos siguiendo los ejemplos paradigmáticos de tanto Urtubey, Pichetto, Abal Medina y el nutrido pelotón de conspicuos dirigentes locales.
El Señor Secretario vestía indumentaria izquierdista. Construyó su derrotero triunfal con la imagen del Che en sus remeras, usaba boina de miliciano cubano y debe poseer una magnífica colección de fotografías acompañado de artistas populares. Daniel Viglietti, Juan Gelman, Teresa Parodi, Liliana Herrero, Raly Barrionuevo y algunos más, varios de ellos de la categoría de residuales, según su muy democrática tipificación. Eran tiempos en los que el Señor Secretario no era Señor Secretario y su fachada enmascaraba a esto que hace hoy. Fachadas.